Algunas preguntas —urgentes— sobre la selectividad de este curso

[Actualizado tras la reunión de la conferencia sectorial del 28 de noviembre]

Una de mis alumnas lo calificaba hace unos días de “falta de respeto” y no parece que le falte razón. Estamos casi en diciembre. En un curso como 2º de Bachillerato, que tiene que estar despachado a mediados de mayo, es casi un tercio del año escolar. Por eso, seguir como seguimos, en todo lo relativo al proceso de acceso a la Universidad es muy difícil de aceptar y de lidiar, y, incluso después después del acuerdo de ayer, día 28, se hace imprescindible que se despejen todas las dudas.

Hay mucho que aclarar. En apenas unos meses hemos tenido un Real Decreto (en julio), una Orden Ministerial (que debe salir antes del 30 de noviembre y que cuando se redacta este texto aparece todavía como proyecto en la web del Ministerio) y, desde hace unos días, un borrador de Real Decreto-Ley del que algo vamos sabiendo por los medios y por algún comentario del ministro. El Real Decreto de julio y el proyecto de Orden Ministerial desarrollan lo fijado en la LOMCE; el borrador de Real Decreto-Ley lo desmonta. ¿Entonces? Tras la reunión de ayer de la sectorial, queda definitivamente desmontado el sistema de evaluación final de Bachillerato diseñado en la LOMCE y se vuelve al modelo de acceso a la Universidad anterior. Confiemos en que la ojalá inminente concreción del acuerdo resuelva las dudas que aún tenemos pendientes de aclarar.

Necesitamos respuestas para unas cuantas preguntas y las necesitamos con urgencia. Hay muchas más, pero estas que se enuncian a continuación —al menos las ocho primeras— son esenciales para dar un mínimo de seguridad a los alumnos que se van a jugar su admisión en la Universidad a lo largo de los próximos meses, a sus profesores y a sus familias.

  1. ¿De cuántas materias se van a examinar los alumnos? Desactivado, como parece, el despropósito de obligarles a examinarse de Filosofía de primer curso, decir que se van a examinar solo de las troncales de segundo curso resulta incompleto. Por una parte, lo de las cuatro troncales generales no parece ofrecer dudas, pero, ¿qué pasa con las de opción? ¿Solo dos? ¿Como mucho dos? ¿Al menos dos? En el modelo anterior, los alumnos se examinaban obligatoriamente de cuatro materias en la fase general y podían elegir hasta un máximo de cuatro en la específica. ¿Se va a mantener esa flexibilidad?
  2. ¿Qué pasa con la lengua extranjera? Hasta el curso pasado, si un alumno había cursado como primera lengua extranjera —pongamos por caso— inglés, podía, si quería, examinarse de otra aunque no la hubiera cursado ni siquiera como segunda lengua extranjera; se podía escoger libremente entre inglés, francés, alemán, italiano o portugués. ¿Y ahora?
  3. ¿De verdad un 40 % de la prueba de lengua extranjera va a ser oral? Después de años aparcando la evaluación de la comprensión y la expresión orales, soltar a estas alturas (en las matrices de especificación del proyecto de Orden Ministerial) que lo oral puede llegar a pesar un 40 % en la prueba de lengua extranjera suena —como casi todo en esta historia— a improvisación. Es verdad que la enseñanza de una lengua extranjera debe incluir la adquisición de estas destrezas, pero es un tipo de prueba muy específica que requiere un entrenamiento también muy específico y que lleva su tiempo. Y eso sin hablar de los recursos personales y materiales necesarios para poner en práctica la medida.
  4. ¿Se podrán examinar de materias troncales de otra opción? Hasta ahora sí podían: no era extraño, por ejemplo, que un alumno de la modalidad de Ciencias cursara como optativa Economía de la Empresa (de la modalidad de Ciencias Sociales) y se examinara de ella en la PAU. ¿Lo podrán seguir haciendo? Si se les permitiera, ¿sería a costa de una troncal de su modalidad o podrían, como preguntaba antes, examinarse de más de dos?
  5. ¿Se podrán examinar de materias no cursadas? Podían hacerlo y no solo con la lengua extranjera; un par de ejemplos: alumnos de Ciencias que se presentaban a Matemáticas aplicadas a las Ciencias Sociales o estudiantes avanzados de conservatorio que elegían examinarse de materias del Bachillerato de Artes (como Análisis Musical o Lenguaje y Práctica Musical) aunque no estuvieran matriculados en esa modalidad. ¿Podrá seguir haciéndose?
  6. ¿Qué pasa con los parámetros de ponderación utilizados para la nota de acceso? Por lo que vamos oyendo, parece lógico pensar que lo que antes se aplicaba a las materias de la fase específica ahora va a aplicarse a las troncales de opción. Pero, si es así, ¿qué ocurrirá con la cuarta troncal general, que es propia de la modalidad cursada? Hablamos, según la modalidad, de Matemáticas, Matemáticas aplicadas a las Ciencias Sociales, Latín y Fundamentos del Arte. ¿No se va a contar para componer la llamada nota sobre 14? ¿En serio? ¿Vamos a tardar mucho tiempo en saberlo? ¿Hay alguien trabajando ya en la actualización de esas tablas que relacionan títulos de grado con parámetros de ponderación?
  7. ¿Quién va a organizar finalmente las pruebas? Todo parecía indicar que ya no iban a ser las Universidades, sino las Administraciones educativas las que iban a organizar los exámenes. Pero la incertidumbre ya lo abarca todo. Si es verdad que ahora lo que se quiere es que el procedimiento se parezca mucho a la antigua PAU (las antiguas pesetas, la antigua Convergència, la antigua selectividad…), ¿seguirán siendo las Universidades las encargadas? El acuerdo del lunes devuelve la selectividad a la Universidad, pero nos siguen inquietando las mismas preguntas. ¿Están ya preparándose las pruebas y todo el complejísimo despliegue que lleva consigo organizarlas? Otros años a estas alturas, los profesores de 2.º de Bachillerato ya habíamos sido convocados a reuniones informativas en nuestra Universidad (hablo del distrito de Madrid). ¿Sigue existiendo la figura del coordinador de materia? ¿Quién nos va a convocar, quién nos va a informar?
  8. ¿Cuánto van a tener que seguir esperando alumnos y profesores para conocer los modelos de examen? Lo que se juegan los alumnos en estas pruebas no es cualquier cosa. Todo lo que llevamos oyendo en los últimos años (empezando por la estupidez aquella de los 350 ítems) no hace sino generar incertidumbre en el peor de los momentos: elección múltiple, semiabiertas, abiertas… pero nada definitivo, nada en lo que basarse. El año pasado, los mismos coordinadores de materia que ya nos habían reunido en el primer trimestre nos habían hecho llegar a principios de curso los modelos de examen y los criterios de corrección.
  9. ¿Hay algún abogado en la sala? El artículo 8.3 de la Constitución (está en el título preliminar, que no es precisamente cualquier sitio) garantiza la seguridad jurídica. ¿Sería imposible que, ante un mal resultado en su acceso a la Universidad, un alumno fundamentara un recurso en la ausencia prácticamente total de seguridad jurídica a lo largo de todo el proceso, desde la elección de materias al matricularse para segundo curso hasta la misma ponderación de sus resultados en las pruebas? No sé si en términos estrictamente jurídicos será aplicable; pero sí sé que, en términos académicos, la situación en la que estamos estudiantes y docentes se llama indefensión . Yo hablaba de indefensión para definir la situación en la que estamos estudiantes y docentes; es verdad que el resultado de la reunión del lunes tranquiliza algo, pero muchas de las preguntas que se planteaban aquí siguen aún sin una respuesta que necesitamos como agua no de mayo, sino de diciembre. 

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