Cuarenta en clase

Los nuevos dioses tienen tanta sed de sangre como los antiguos y entre las víctimas que los mercados exigen sobre el altar del sacrificio también está la educación. Nos han anunciado que volveremos a ratios por aula propias de otras épocas.

El ministro del ramo —que por lo que me cuentan era un señor que daba mucho juego en las tertulias y lo mismo iba a vela que a vapor, es decir, que no le hacía ascos a que le pagaran en Intereconomía o en la SER— ha dicho, parece que sin sonrojo, que con más alumnos por clase mejorará su socialización. O sea, que se sigue comportando como un tertuliano de toda la vida. Sinceramente, que un ministro me parezca más o menos incompetente no me sorprende mucho: hay tradición. Sí me sorprende, en cambio, que tanta gente haya reaccionado con aquello de «pues en mi época éramos cuarenta o cuarenta y tantos en clase y aquí estamos, no pasaba nada». Que argumentos así me descoloquen no es tanto por lo estrictamente educativo, sino porque son profundamente reaccionarios. «Éramos cuarenta y tantos en clase y no pasaba nada» es muy similar a «cuando no había autovía también íbamos a Burgos» o, como bien saben mis amigos que se ganan —y se dejan— la vida en la edición, a «antes de Gutenberg también había libros».

Mucho ojo, porque el argumento que subyace es perverso. Por una parte, más alumnos por clase y más horas lectivas por profesor significa menos empleo docente (menos autovías y menos libros también es más paro); pero por otra es aún más turbio: nos están proponiendo —y lo estamos comprando— que muchos de los avances sociales, laborales, culturales y técnicos (verdaderas conquistas muchos de ellos) no son solo coyunturalmente difíciles de mantener, sino inviables o, aún peor, lujos innecesarios. Lo inquietante no es que desde el poder político (o lo que quede de él) y desde el poder financiero (o sea, el de verdad) traten de imponer un regreso al siglo XIX: lo verdaderamente sobrecogedor es que nos colguemos de su brazo para desandar el camino.

2 comentarios en “Cuarenta en clase

  1. Si te digo la verdad esperaba un “post” sobre el candente tema de YPF, tenía curiosidad por leer tu visión.
    Por otro lado, y en un ámbito más macroeconómico, algo que está caracterizando esta crisis actual es que todas las soluciones que se están aplicando en el ámbito de la Unión Europea son todo lo contrario que hemos leído de siempre en múltiples manuales (y sin haber leído todos ellos podría jurar que todos). Situación de decrecimiento grave del PIB, solución típica? Devaluación de moneda, aumento del gasto púbico, bajada de los tipos de interés… Como no se puede devaluar la moneda aplican (para lograr el mismo efecto) una reforma laboral bajando los salarios y aumentando la movilidad laboral (de España al extranjero). Como no pueden bajar más el tipo de interés (primero porque los bancos no ceden y segundo porque los tipos actuales están por los suelos) se los bajan a los bancos inundándolos de liquidez (lo que aumenta aún más la trampa de liquidez con un multiplicador monetario por los suelos), que luego impiden que ese dinero llegue al inversor, no aumenta la demanda agregada, sigue abajo el PIB. Y claro, como las medidas de Gasto Público que se aplicaron entre 2007 y 2010 no crearon valor añadido, no provocaron un crecimiento del PIB de calidad y una vez se desactivó dicho Gasto Público el PIB no pudo seguir creciendo más por sí mismo, estamos en situación de déficit, luego en vez de aumentar gasto público (cosa que sí ha hecho, con más acierto y con ciertos “brotes verdes”, pero brotes verdes de verdad, la Administración Obama) se aumentan impuestos (indirectos primero, abajo el consumo, directos ahora, abajo la renta disponible) y se recortan gastos estatales, lo que repercute en el largo plazo (debido precisamente a la bajada en i+d+i, que a mi entender entra ahí tanto la educación como la universidad) en un empleo de peor calidad, lo que arrastra a la izquierda la curva de la Oferta Agregada, provocando otra bajada de los salarios (añadiéndose a la que ya ha provocado dicha reforma laboral) y volviendo a fomentar la movilidad para fuera, intentando así devaluar el Euro y fomentar lo único que nos mantiene a flote, que son nuestro buen balance de Exportaciones Netas, pero el Consumo Interno sigue cayendo de manera irremediable y cuesta encontrar indicadores anticipados de la economía que nos avisen de un cambio de los vientos pesimistas.
    En fin, como decía, todo lo contrario de lo que dicen los manuales se está aplicando a nivel macro, mires la variable que mires, analices el índice que analices, parece que la política de hoy en día consiste en dar patadas a nuestros conocimientos macroeconómicos. En fin, feliz fin de semana

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  2. Buena entrada… Mi abuela, maestra también, tenía una escuela sin calefacción ni luz eléctrica y sus alumnos (entre ellos mi padre) tampoco sufrieron desgracia… si seguimos hacia atrás podremos encontrar que la resistencia del ser humano es mayor de lo que esperamos, o como decía también mi abuela, el pellejo da más de sí de lo que creemos… Pero claro, la gracieta de tener un gobierno y un sistema social es maximizar beneficios, no añorar perjuicios… en fin, que si seguimos el mismo silogismo nos plantamos en 1876(no el 68, vayamos a tener ideas revolucionarias) y nos encontramos a Cánovas en Moncloa.. que tampoco pasó nada y tenía un bigote gracioso

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